EPILOGO

En primer lugar quiero disculparme por haber tardado un mes en escribir este epílogo, pero realmente me ha resultado imposible reunir el tiempo necesario para desgranar todos los agradecimientos y no olvidarme de nadie.

Desde el punto de vista asistencial las atenciones de las corridas de los días 7 y 8 de Javier Castaño y Paco Ureña han sido las únicas que nos han obligado a abrir los quirófanos. Según supimos posteriormente los dos se han recuperado bien de sus heridas.

Los encierros han sido muy rápidos y en general poco accidentados, con más atenciones en la suelta de las vaquillas que por los toros, con contusiones, y alguna fractura y pocos traslados al Hospital.

Para empezar, el asunto de vinícola, estuvo cubierto de manera sobresaliente por los caldos suministrados por Bodegas Otazu, Bodegas Chivite y Pedro Bañales, que como en años anteriores no se olvidaron de nosotros.

Las meriendas proporcionadas por el Club Taurino, según nuestro crítico gastronómico (Dr De Carlos), y el humilde paladar del resto del equipo estuvieron variadas y muy ricas. Como en años anteriores hubo pescado el día que le tocaba venir a Pacoji (que es alérgico), pero se solucionó con los restos de días anteriores.

No faltaron tampoco para merendar y almorzar los tomates que nos hizo llegar Rastrojo en su primer año de ausencia y los del tío de Javi Ruiz; hubo disparidad de criterios entre los comensales sobre si estaban mejor los de Caparroso o los Funes… el año que viene intentaremos solventar esa duda.

En relación con las citas habituales, como siempre el dia 4 de Julio la cena en “la Servi” atendida por Rober y Hugo, hizo las delicias de todos, con los güebos en sus diversas variedades acompañadas de ensaladas, ensaladilla rusa y los puerros (“Espárragos de los pobres”), que aderezados con sal y vinagre como suelen prepararlos ellos, superan al mejor de los “cojonudos”.

El almuerzo con los pastores, estuvo entrañable, y este año para variar les regalamos trajes de baño, que se probaron (por encima) haciendo las delicias del personal.

La comida de “la Raspa” estuvo en su línea, con más camiones de basura que otros años, si cabe, pasando durante toda la comida y rozándonos las sillas…

Por último, el dia 14, tuvimos el correspondiente apartado-aperitivo completo, con “cuartico” incluido, con Hector y Fefa, Eduardo y Ana, para luego acabar en casa de Fefa con el menú de siempre (Pochas, ensalada de patata y salmón, solomillo, helado y café, acompañado del coctel de cava…).

La cena del 14 como siempre, en un conocido restaurante, cofinanciada por Mikel supuso el broche final de fiestas.

El dia 15 tuvo lugar la recogida y el inventariado del material usado para su posterior facturación por el Servicio Navarro de Salud a la Casa de Misericordia, con el consiguiente paseo hasta mitad del aquel momento desangelada Estafeta… y vuelta a casa, que al día siguiente era “dia de escuela”.

 

Quiero en estas líneas agradecer a la Casa de Misericordia, y en especial a Ernesto y a todo el personal a su cargo, todos los esfuerzos que han hecho para que hasta el más pequeño de los detalles estuviera en su sitio.

El personal del Servicio Navarro de Salud de Almacén, Farmacia, Supervisoras de quirófano etc nos han facilitado también mucho las cosas, como siempre, y han permitido que tuviéramos todo en tiempo y forma.

Y como no, muchas gracias a todo el maravilloso equipo de profesionales que me acompañan en estos días, y en especial a las chicas (Ana, Mariaje, Matilde, Unai), que se han encargado de la tediosa organización e inventariado, limpieza, esterilización etc de todo el material e instrumental… sin ellos este engranaje no funcionaria.


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